viernes, 16 de diciembre de 2011

Y con una copa de vino...

Y todo ocurre mientras tomas una copa de vino blanco en buena compañía. Llegas a determinadas conclusiones, que tiempo atrás eran impensables. Decides si ha llegado el momento de cruzar el umbral, o quedarte detrás de la puerta. ¿Qué factor te hace decidir si ha llegado el momento de avanzar o quedarte en el mismo lugar? Yo, personalmente, pienso que es la situación, el ambiente.
Todos cambiamos, de eso no hay ninguna duda; nuestras experiencias, expectativas, deseos, etc. configuran lo que somos y establecen la base de lo que queremos (y podemos) llegar a ser. Pero lo que realmente mueve el cambio es la rabia de lo que nos ocurre, que siempre es igual. Un circulo vicioso movido por la conformidad de lo conocido y el miedo a lo nuevo. 
Esto es una oda en favor de cambio. Una alegoría a que no es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer. Que otras situaciones mueven conciencias, y nos hacen ganar experiencia, y convertirnos así en seres complejos, únicos, singulares. 
Y voy a terminar con un juego que a mi me propusieron hace poco y me enseño un poquito de la vida y de lo bueno que es el cambio. 
Te voy a dar la oportunidad de levantarte y sentarte en otro sitio; si quieres, claro. 


¿Te has movido del sitio? Seguro que no. 

Ahora, por no haberlo hecho te voy a obligar a moverte del sitio; cambia de lugar, siéntate en otro asiento. ¿A qué ahora ves cosas que antes no veías? ¿Te encuentras cómoda/o en tu nuevo lugar? Seguro que si.

Con los cambios pasa igual, si de verdad quieres algo diferente muévete en esa dirección. Lo nuevo puede ser bueno, siempre que de verdad desees ese cambio.
Besitos y buen finde para todos.