miércoles, 13 de febrero de 2013

Consejos para una vida mejor... O por lo menos ese es el objetivo


 Oficialmente ya he terminado la cuarta etapa de mi vida, atendiendo a esa corriente que dice que cada 7 años nos renovamos por completo. He vivido 28 maravillosos años, unos mejores que otros, pero cuyo balance general es positivo. Las ganancias no han aumentado mucho, pero es que ya no me arriesgo tanto con las inversiones que hago como lo hacia antaño; ahora valoro los pros y los contras, y ya luego decido si invertir.
Ahora voy a empezar la quinta etapa de mi vida; y quiero compartir con vosotros lo que me ha enseñado la vida a lo largo de toda mi existencia. Cuatro consejos que si yo hubiera sabido antes, a lo mejor (sin fiabilidad estadística ninguna, pura hipótesis), mi vida hubiera sido más fácil y me habría ahorrado muchos disgustos.
He aquí mi sabiduría adquirida que comparto con mucho amor...
Primero, nunca dejes temas abiertos. Esto no habla de terminar relaciones para siempre ni de no volver a ver a alguien nunca más en tu vida; esto va de terminar conversaciones, zanjar asuntos, no dejar nada al “a ver que pasa”. Échale narices y aunque te cueste, hazlo. Habla de esos temas que te inquietan, dile a la persona que te hizo daño lo que hizo y como te sientes,... Si la persona es difícil, hazlo de varias veces, pero no te guardes nada. Te ahorraras horas, días e incluso meses de sufrimientos innecesarios; y cuando lo hayas echo te darás cuenta de que no era para tanto.
Segundo, la mayoría de las veces las sutilezas nunca funcionan. Puedes ser sutil en la cama, con tu mejor amiga, para reírte, para tontear; pero para las cosas serías no sirven. Las sutilezas siempre llevan a la confusión. No dejes que en los temas serios vayan las palabras con segundas. Se sencillo y conciso con tus palabras. Di lo que sientes y como te sientes. Di lo que tengas que decir. No ser sutil no significa ser borde o maleducado, todo depende del tono con el que digas las cosas. Créeme, te ahorrarás más de un disgusto.
Tercero: afronta tus miedos. No tienes que saltar en paracaídas si te dan miedo las alturas, a menos que quieras un subidón de adrenalina. Lo que te quiero contar es que no dejes de hacer cosas que quieres hacer por si salen mal. Empieza por cosas sencillas que te den vergüenza, como ir a tomar un café sólo. Y poco a poco, ve llegando a lo que quieres. Ya verás que no era para tanto y te percatarás de que eres muy capaz de hacer lo que te propongas. Por tu puedes hacer lo que te propongas, eso no lo dudes jamás.
Cuarto, mantén siempre una actitud positiva. No ese positivismo ilusorio de que las cosas van a salir bien porque voy a tener suerte; eso nunca funciona, créeme, lo he intentado. Me refiero a ese optimismo realista de que las cosas saldrán bien, porque estás haciendo todo lo necesario para que salgan bien. Estás trabajando en ello, y todo esfuerzo, más tarde o más temprano, dan sus frutos. No esperes tener éxito en lo que te propongas de hoy para mañana; porque el éxito sólo les llega a los esperan y son constantes, a los que trabajan en ello día a día.
Y por último, cree en ti. Y no hablo en plan libros de autoayuda, he leído un par de ellos y sólo sirven para que pierdas un par de horas de tu vida. Tenemos una tendencia natural a autolimitarnos, y no hacemos más que decirnos cosas malas, que es culpa nuestra, que no valemos, que no somos capaces, ¡y para nada es así! Cuando te hables a ti mismo no te digas nunca más “no soy capaz de hacer nada bien”, lo que tienes que decirte es “hasta ahora no me ha salido bien lo que he hecho, pero voy a seguir intentándolo”. Busca otras métodos, otras maneras de hacer las cosas, pero no te limites con tus palabras. La forma en que te dices las cosas te pueden ayudar a avanzar o a estancarte por el camino; y supongo que todos queremos avanzar. Cuando te quieras decir algo que no te gusta de ti o de lo que haces, hazlo viendo una luz al final del túnel; que lo que te digas te sirva para seguir caminando y no para hundirte en el barro.
Ojalá esto que he aprendido os sirva, aunque sea, para pensar; que últimamente pensar está infravalorado. Y es una pena, porque es la mejor arma que poseemos. Y si a alguien le sirven para algo más, y hacen que su vida vaya un poco mejor, estaré enormemente satisfecha.
Besos de miel y limón :*