martes, 22 de julio de 2014

El milagro de la mosca (texto del 2010)

La otra noche encendí una vela en mi cuarto. Una pobre y diminuta mosca paso volando cerca de ella y se quemó una ala. Pensé en como hacer para que volviera a volar. La pobre sólo ha conocido un mundo del que puede escapar volando ¿cómo lo va a hacer ahora sin ala? Me compadecí de la mosca. La recogí del suelo y me propuse cuidarla los pocos días que viven; ya que mi vela fue la culpable de su accidente, lo menos que podía hacer era ayudarla en sus futuros días, para que su paso por este mundo no fuera tan tortuoso. La puse en una caja de paredes altas, transparentes, de la cual no podría salir saltando, pero que por ello no se perdiera la visión del mundo. La sacaría todos los días de su corta vida y la alimentaría de igual manera. Me acosté con ese pensamiento: "hacer feliz a la mosca discapacitada los días que le queden". Al día siguiente me levanté y la mosca no estaba. Descubrí el milagro. La naturaleza, el tiempo y la capacidad que tenemos los seres vivos de salir adelante, hicieron que la mosca aprendiera a volar con un ala y media.

De la misma manera los seres humanos aprendemos a seguir hacia delante. A avanzar. A nosotros, a lo mejor no nos amputan un brazo o un pie, pero nos van arrancando alas y patas del alma, del corazón. Y aprendemos a seguir volando; aprendemos a caminar incluso sin patas. Esa es la grandeza del ser humano. Nos miramos al espejo y sabemos que si nos dejamos vencer no nos servimos; que si nos venimos abajo por lo que nos hacen los demás, no nos servimos. Y levantamos la cabeza, y la llevamos bien alta. Porque somos como la mosca: sabemos volar sin alas.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Consejos para una vida mejor... O por lo menos ese es el objetivo


 Oficialmente ya he terminado la cuarta etapa de mi vida, atendiendo a esa corriente que dice que cada 7 años nos renovamos por completo. He vivido 28 maravillosos años, unos mejores que otros, pero cuyo balance general es positivo. Las ganancias no han aumentado mucho, pero es que ya no me arriesgo tanto con las inversiones que hago como lo hacia antaño; ahora valoro los pros y los contras, y ya luego decido si invertir.
Ahora voy a empezar la quinta etapa de mi vida; y quiero compartir con vosotros lo que me ha enseñado la vida a lo largo de toda mi existencia. Cuatro consejos que si yo hubiera sabido antes, a lo mejor (sin fiabilidad estadística ninguna, pura hipótesis), mi vida hubiera sido más fácil y me habría ahorrado muchos disgustos.
He aquí mi sabiduría adquirida que comparto con mucho amor...
Primero, nunca dejes temas abiertos. Esto no habla de terminar relaciones para siempre ni de no volver a ver a alguien nunca más en tu vida; esto va de terminar conversaciones, zanjar asuntos, no dejar nada al “a ver que pasa”. Échale narices y aunque te cueste, hazlo. Habla de esos temas que te inquietan, dile a la persona que te hizo daño lo que hizo y como te sientes,... Si la persona es difícil, hazlo de varias veces, pero no te guardes nada. Te ahorraras horas, días e incluso meses de sufrimientos innecesarios; y cuando lo hayas echo te darás cuenta de que no era para tanto.
Segundo, la mayoría de las veces las sutilezas nunca funcionan. Puedes ser sutil en la cama, con tu mejor amiga, para reírte, para tontear; pero para las cosas serías no sirven. Las sutilezas siempre llevan a la confusión. No dejes que en los temas serios vayan las palabras con segundas. Se sencillo y conciso con tus palabras. Di lo que sientes y como te sientes. Di lo que tengas que decir. No ser sutil no significa ser borde o maleducado, todo depende del tono con el que digas las cosas. Créeme, te ahorrarás más de un disgusto.
Tercero: afronta tus miedos. No tienes que saltar en paracaídas si te dan miedo las alturas, a menos que quieras un subidón de adrenalina. Lo que te quiero contar es que no dejes de hacer cosas que quieres hacer por si salen mal. Empieza por cosas sencillas que te den vergüenza, como ir a tomar un café sólo. Y poco a poco, ve llegando a lo que quieres. Ya verás que no era para tanto y te percatarás de que eres muy capaz de hacer lo que te propongas. Por tu puedes hacer lo que te propongas, eso no lo dudes jamás.
Cuarto, mantén siempre una actitud positiva. No ese positivismo ilusorio de que las cosas van a salir bien porque voy a tener suerte; eso nunca funciona, créeme, lo he intentado. Me refiero a ese optimismo realista de que las cosas saldrán bien, porque estás haciendo todo lo necesario para que salgan bien. Estás trabajando en ello, y todo esfuerzo, más tarde o más temprano, dan sus frutos. No esperes tener éxito en lo que te propongas de hoy para mañana; porque el éxito sólo les llega a los esperan y son constantes, a los que trabajan en ello día a día.
Y por último, cree en ti. Y no hablo en plan libros de autoayuda, he leído un par de ellos y sólo sirven para que pierdas un par de horas de tu vida. Tenemos una tendencia natural a autolimitarnos, y no hacemos más que decirnos cosas malas, que es culpa nuestra, que no valemos, que no somos capaces, ¡y para nada es así! Cuando te hables a ti mismo no te digas nunca más “no soy capaz de hacer nada bien”, lo que tienes que decirte es “hasta ahora no me ha salido bien lo que he hecho, pero voy a seguir intentándolo”. Busca otras métodos, otras maneras de hacer las cosas, pero no te limites con tus palabras. La forma en que te dices las cosas te pueden ayudar a avanzar o a estancarte por el camino; y supongo que todos queremos avanzar. Cuando te quieras decir algo que no te gusta de ti o de lo que haces, hazlo viendo una luz al final del túnel; que lo que te digas te sirva para seguir caminando y no para hundirte en el barro.
Ojalá esto que he aprendido os sirva, aunque sea, para pensar; que últimamente pensar está infravalorado. Y es una pena, porque es la mejor arma que poseemos. Y si a alguien le sirven para algo más, y hacen que su vida vaya un poco mejor, estaré enormemente satisfecha.
Besos de miel y limón :*

martes, 24 de enero de 2012

Insensible...

Hoy es un día de esos en los que te das cuenta de que has conseguido remendar tus heridas y las has cosido, con aguja e hilo, con tal tesón y esmero, que no se ve la cicatriz, es casi imperceptible; pero tu sabes que está ahí, porque cuando hace frío vuelven a doler, como una punzada que te recuerda que perdonar no es lo mismo que olvidar. Que no guardas rencor en el corazón, porque pesa mucho y no hay que llevar encima cosas innecesarias; pero que aun así no puedes evitar tener que tomar algún comprimido antagonista de la tristeza para camuflar y pintar de color lo que aun se torna gris. 


Hoy es un día de esos en los que miras atrás y ya no reconoces a la que eras; porque esa persona a muerto. Y quien ha nacido no es necesariamente una persona mejor, sino una persona diferente; y que en cierto sentido es indiferente. No has perdido la alegría de vivir, pero ya no encuentras la felicidad con tanta facilidad como antes. Ya no te recuperas tan rápido de las caídas, pero tampoco te caes con tanta brusquedad; y donde antes te rompías un brazo, ahora solo tienes un rasguño. Si, has aprendido a caerte, pero porque ya no corres sin mirar al suelo. 


Hoy he descubierto que "he hecho un pacto de coexistencia pacífica con el tiempo: ni yo lo persigo a él, ni él corre detrás de mi; simplemente un día nos encontraremos" (kambalaya: palabra swahili, que viene a decir algo así como acepta el presente porque en el futuro verás el resultado final).

Y ahora os dejo la mujer que creo que soy hoy por hoy; la canción que hoy me define.

No estoy feliz, ni estoy triste. Estoy, y eso ya me basta.

Besos de miel y limón.


viernes, 16 de diciembre de 2011

Y con una copa de vino...

Y todo ocurre mientras tomas una copa de vino blanco en buena compañía. Llegas a determinadas conclusiones, que tiempo atrás eran impensables. Decides si ha llegado el momento de cruzar el umbral, o quedarte detrás de la puerta. ¿Qué factor te hace decidir si ha llegado el momento de avanzar o quedarte en el mismo lugar? Yo, personalmente, pienso que es la situación, el ambiente.
Todos cambiamos, de eso no hay ninguna duda; nuestras experiencias, expectativas, deseos, etc. configuran lo que somos y establecen la base de lo que queremos (y podemos) llegar a ser. Pero lo que realmente mueve el cambio es la rabia de lo que nos ocurre, que siempre es igual. Un circulo vicioso movido por la conformidad de lo conocido y el miedo a lo nuevo. 
Esto es una oda en favor de cambio. Una alegoría a que no es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer. Que otras situaciones mueven conciencias, y nos hacen ganar experiencia, y convertirnos así en seres complejos, únicos, singulares. 
Y voy a terminar con un juego que a mi me propusieron hace poco y me enseño un poquito de la vida y de lo bueno que es el cambio. 
Te voy a dar la oportunidad de levantarte y sentarte en otro sitio; si quieres, claro. 


¿Te has movido del sitio? Seguro que no. 

Ahora, por no haberlo hecho te voy a obligar a moverte del sitio; cambia de lugar, siéntate en otro asiento. ¿A qué ahora ves cosas que antes no veías? ¿Te encuentras cómoda/o en tu nuevo lugar? Seguro que si.

Con los cambios pasa igual, si de verdad quieres algo diferente muévete en esa dirección. Lo nuevo puede ser bueno, siempre que de verdad desees ese cambio.
Besitos y buen finde para todos.

jueves, 15 de septiembre de 2011

¿Superar una pérdida?

Se que no es una buena forma de empezar a escribir algo, pero es la única que se me ocurre. El domingo hace una semana que he perdido al amor de mi vida: Luna, mi perrita chula.
Quizás no se como definir mis sentimientos, pero si se escribir un post en el que le agradezca todo lo que me dio.

Peluchito mío:
Gracias por todo. Gracias por los 13 años que estuviste a mi lado. Por todos los momentos buenos que me diste, y todos los malos ¡¡las tuvimos grandes!! Siempre sacaste una sonrisa en mis peores momentos; siempre conseguiste que me levantara cuando no tenía más ánimos para caminar ¿Quién me va a "morder el culo" para que la cama no sea mi nuevo apeadero? Tu fuiste y eres lo mejor que ha pasado por mi vida. Fuiste mi mejor amiga, nunca me fallaste. Estabas ahí y me escuchabas cuando lo necesitaba. Nunca me juzgaste. Estudiabas conmigo, ¡¡que conceptos más complicados eran de entender!! No había estrés que no se solucionara con un paseito a tu lado; y que bueno era compartir un cortado. Me ayudabas a no engordar, siempre te comías la mitad de todo, eras una boca negra; y yo compraba todas las golosinas para las dos. Creo que los corazones de nubes ya nunca sabrán igual.
Mi niña, siempre me hiciste feliz, y nunca olvidaré todo lo que me diste. No olvidaré tu trufita negra metida en la nevera para ver que encontrabas. No olvidaré que nunca levantabas la cabeza del suelo en los paseos, porque todo tenías que olerlo; eras un soplillo. No olvidaré cuanto tirabas de esa cadena. No olvidaré cuando aparecías por la puerta con tu peluche en la boca a "buscar fiesta". No olvidaré tus "lifting faciales" de todas las mañanas. No olvidaré nada de nada, porque siempre me hacías feliz, y fui muy afortunada de tenerte loquita mía.
Te quise, te quiero y te querré. Siempre estarás presente mi reina. Con tu partida una parte de mi corazón se ha ido contigo. Si existe un cielo, se que estarás allí, porque sólo te faltaban las alas pequeña Lady Pekin-Pack. Siempre te llevaré conmigo; serás la estrella que alumbre mi camino.
Esta historia siempre será algo tuyo, algo mío; algo nuestro.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Mirar atrás

Hoy estaba hablando con una persona muy querida para mi y me estaba contando que se sentía mal, con la moral baja, porque cuando recordaba como era, veía que muchas cosas habían cambiado. Que ya no era la persona que era antes, que ahora le costaba más llorar y reír; que antes era más espontaneo y decidido; que se alegraba de no hacer ahora las locuras de antes, pero que aun así, algunas las echaba de menos. Que porque ya no era la persona que era antes me preguntó. 
Al principio pensé que se refería a que se veía ahora y comparaba con lo que debería de ser en estos momentos de su vida. El yo real y el yo ideal. Pensé que se refería a que el había soñado ser de otra manera y hacer hecho cosas que no ha hecho. Pensé que le pasaba como a mi, que siempre soñé con ser una gran abogada y tener muchos clientes a los que defender; que a mi edad trabajaría en un buffet y que vestiría bien, con ropa elegante y que iría a todos lados con un maletín de piel de Louis Vuitton. Y entré en derecho y perdí mucho tiempo en algo que no era para mi. Me di cuenta tarde, pero ya sabéis lo que dicen, que más vale tarde que nunca. 
Pero no; el no se refería a eso. El se refería a que antes eras más "agradable y social". El echaba de menos a esa persona que era antes; y que aunque había mejorado en muchos aspectos, en otros, no se gustaba como era. Le di una explicación, que por lo menos es la mía; referente a mis vivencias. 
"Amigo, yo también era antes más agradable y social; yo también reía más y lloraba con más facilidad. Amigo, a mi también me gustaría ser la de antes; la que nunca se daba por vencida, la que no se cansaba de luchar hasta conseguir lo que quería, fuera bueno o malo, pero lo que yo deseaba. Amigo, yo también echo de menos cosas de mi que se han ido. Esa parte de mi que marcho se fue porque yo no la dejé salir cuando me di cuenta de que la gente no es tan buena como uno creía antes, la encerré para que no me hicieran más daño... Todos, en un momento u otro, matamos esa parte de nosotros, porque la encerramos en una jaula, y le pasa como a los animales salvajes que son condenados a la cautividad: se mueren de la pena porque anhelan su libertad, el prado donde correr, la lluvia mojando su piel, el aire moviendo su pelo. Pero amigo, también nacen cosas nuevas; porque la muerte deja paso a la vida, como las hojas de un árbol que caen y sirven de abono para que en primavera éste luzca hermoso, con miles de ramas, hojas y flores nuevas. Mirar atrás es bueno, ver en que nos equivocamos y aprender de nuestros errores debería de ser una máxima en nuestras vidas. Pero no es bueno para ver lo que eramos y no somos, porque nos impide ver lo que somos y antes no eramos".

viernes, 11 de marzo de 2011

Crónica de una muerte anunciada

Título que hace referencia a una obra de Gabriel García Márquez, publicada en el 81. Treinta años más tarde sirve de título para una entrada en un blog.
Tristeza, eso es lo que siento en estos momentos. Hoy, mis problemas, son nada comparándolos con los problemas del mundo. Hoy he llorado, como hacía tiempo que no lloraba. No de rabia, ni de impotencia; hoy he llorado de pena. Un millar de muertos, 500 desaparecidos, y ahora, una fuga radiactiva. El destino, la suerte o el azar se ha cebado con Japón en particular, y con las islas del Pacífico, Australia y Sudamérica en general.
La naturaleza es así, caprichosa. Igual que hoy te da la tierra para que la trabajes y te mantengas; mañana te la quita y te deja en la más absoluta miseria.
Hoy la pena sólo me la quita el saber que el ser humano es capaz de sacar su mejor cara cuando está sumido en el hoyo más profundo. Es ante las peores catástrofes cuando nos ayudamos y salimos adelante. Igual que nos matamos unos a otros, nos ayudamos de igual manera. Sufrimos con la pena del otro y el altruismo sale de nuestro corazón. Japón saldrá adelante, y también los países afectados por el tsunami.
Por el momento seguiré con la vela encendida, para aportar un poco de luz en medio de la oscuridad.